martes, diciembre 02, 2008

RAMOS ALLUP ENCARAMADO COMO EL PÁJARO CHOGÜÍ

Desde Venezuela



RAMOS ALLUP ENCARAMADO COMO EL PÀJARO CHOGÜÍ




ELIGIO DAMAS



“Cuenta la leyenda que en un árbol se encontraba encaramado un indiecito guaraní”.
Así comienza la canción que impuso en Caracas y Venezuela toda, precisamente en un mes de diciembre, hace unos cuantos años, quien fuese actor de cine y luego diputado adeco, Néstor Zavarce. Y recordamos ahora la canción y al cantante, por las recientes declaraciones de Henry Ramos Allup, según las cuales asegura que Chávez, “no nos va a llevar al estado de llevar taparrabos y vivir montados en los árboles, como los indígenas venezolanos de dos mil años atrás”, porque ellos, los opositores, no lo van a permitir.
Pero, antes que todo, hablando de árboles y matorrales, es pertinente recordar como el declarante, en las últimas elecciones legislativas a las cuales presentó su candidatura, lo hizo por el todavía territorio Amazonas, pues descartó que en Caracas o el centro del país, donde siempre había aspirado, lograse ser electo. Por aquella ocurrencia, en un artículo que escribimos en la oportunidad dijimos que, el diputado adeco aparecía de candidato en medio de unos chaparrales para que nadie notase su presencia.
Pero lo descollante es descubrir los profundos conocimientos antropológicos y particularmente sobre los referidos a la población indígena de Venezuela, del personaje en cuestión, pues ha podido precisar que hace dos mil años, aquella andaba de rama, como el pájaro choguí y el de Puerto Escondido.
La caracterización más generalizada que uno encuentra en cualquier texto, habla del Paleoindio, que - haciendo la salvedad de eso que se llama el desarrollo desigual- sería equivalente al paleolítico eurocéntrico, segùn la cual de 15 mil a 5 mil años antes de Cristo, ya existía una población cazadora y recolectora que vivía en cuevas, que poco tiene que ver con ese trepador y trepado del cual habla el político adeco. Pero si hablamos de hace dos mil años, ocho después de Cristo, es difícil que alguien crea, salvo los ilustrados con la “Gaceta Hípica”, el “Readers Digest” y las revistas de horóscopos, que nuestros antepasados de ese tiempo todavía fuesen un poco menos que la mona Chita.
Pero lo peor del caso es que Ramos Allup está seguro que vamos para allá. Como en el “El viaje a la semilla”, obra de Alejo Carpentier, Chávez nos lleva a todos en un viaje sin regreso al encuentro de la cultura más ancestral americana.
Y lo que es peor, el chimbín antropólogo Henry Ramos, ha percibido que en ese intento de hacernos retroceder a nuestras culturas – no primigenias- sino de apenas dos mil años atrás, cuando según él los pobladores de este territorio iban de mata en mata, sólo nos llevará, “poco a poco, a las condiciones que desencadenaron los sucesos de abril del 2002”.
Por ese razonar que no es nuevo y se veía resucitar de sus cenizas, el día 26 próximo pasado, es decir antes que Chávez hablase del asunto de la enmienda que le permita volver a postularse, planteamos este asunto, en un artículo titulado “Vacilar es Perderse”, y dijimos que no podíamos refocilarnos en los resultados electorales y menos perder el tiempo en buscar culpables por haber perdido alguna alcaldía o gobernación. Advertimos que la oposición saldría a “convencer a sus potenciales partidarios que todo intento de reforma o enmienda, aunque se cumplan los extremos de Ley, es ilegal”. Que la oposición se empeñará, esa es su carta, en sacar al presidente del juego. Agregamos que ese empeño “podría llevar al país a nuevas confrontaciones violentas, guarimbas y promoción de golpes e invasiones”.
El antropólogo y hasta paleontólogo de nuevo cuño, que antes hemos mencionado, ha expuesto con meridiana claridad lo que pensábamos. Tratarán de convencer al país de la ilegalidad de pedir una enmienda o una nueva reforma - léase bien, escribimos nueva – aunque el presidente sólo ha hablado de la forma primera. Creada esa situación o matriz de opinión, sin andarse por las ramas, volverían, como anunció Ramos Allup, a las prácticas de abril. El único ingrediente que podría faltarles es la presencia de Bush en la Casa Blanca. Pero así y todo, se podría decir, como el ciudadano aquel, “llueve y escampa”.
La conversación del Cónsul de Colombia con su jefe inmediato en Bogotá, es un asunto que no puede quedarse en la simpleza de sustituir a aquel funcionario. De ella surgieron elementos que hacen pensar que hay algo gordo. Y habiendo escuchado al pájaro Choguí, quien guindando está en una rama, es una vez más válido pensar que “cuando el río suena, piedras trae”.

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